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Esos momentos

Acaso te importo, acaso me quieres, quizá sales en mis sueños, y en mis pesadillas, a lo mejor tu pelo suelto hace que a mi boca le salgan curvas, pero tus abrazos me siguen chingando, me siguen regresando a tus brazos y me hacen olvidar nuestro repudio.
Creo que caminar contigo nunca es casualidad, por instinto te espero, por instinto me ilusionas, creo que te falta voltear a mi lado, que me veas a tu eterna izquierda. ¿Y si me cambias mi mirada, de ilusionado a engentado?
Que me rompas la garganta con tu actitud, que tu baile me haga bailar, que tus gritos me hagan llorar, y que mis lágrimas te hagan aullar, que lloremos mientras corremos.
Cuando paraste tu paso te acordaste de mi mirada y de lo que te he hecho, de mis sacrificios y de mis ruegos, te acordaste de lo que significas para mi, aunque no sientas lo que yo siento, sabes lo que significa ese abrazo, fue un abrazo hermoso, apretaste mis vértebras, olí la crema que te pusiste en el pelo, cerramos los ojos, pero luego me los abriste como nunca los he tenido en mi vida.
Puede que sea un romántico sin esperanza, y que ese abrazo no valga nada, pero le tengo fe a el apretón que me diste en la espalda, y a la mirada que me diste después, espero que signifique algo, que tus medios pasos hacia mis zapatos sean una ilusión, a lo mejor no me abrazaste, puede ser que solo me miraste, a lo mejor fue un sueño, pero creo que ese abrazo tuvo el poder de despertarme y dejarme despierto por quince meses al año.
No recuerdo la última vez que me abrazaste, no sé si es la primera vez, ya no sé que soy para ti, ya no se si te amo a ti, o amo tus brazos, y la atracción magnética que provocan en mis hombros.
Que me ames tanto que no se te acabe el amor, en algún lado en tus piernas encontré el por que de mañana, el por que sigo escuchando canciones románticas de los Beatles.
Que soy un perdedor, que soy un pendejo, que no se hacer nada, pero bien que sigues leyendo esto, bien sigues llorando, bien sigues pensando en mi.
En los inviernos una inspiración diferente me llega, siempre me encuentro escuchando las mismas canciones y la misma línea se me queda en la cabeza y siempre la misma mujer.
Todo el amor del mundo está basado en un sentimiento que atora los suspiros, que extiende las sonrisas y que te hace brincar y cantar en la regadera.
En mi clavícula sentí cuando tu boca se abrió y empezaste a sonreír, no lo escondiste bien, como muchas cosas. Te diste cuenta de que olí tu pelo, sentiste el disgusto que tengo hacía la vida y sentiste mi amor en esos cuatro segundos, sentiste mi misericordia y mi pasión. Te pido que solo me abraces dos veces por día, que me sonreías cuando me veas feliz, y que llores conmigo cuando esté triste, y que nunca pares de abrazarme, que siempre veas mis ojos cuando te hable, que hagamos combinaciones de lágrimas y que gritemos en las calles por la ilusión del sentimiento eterno que tenemos al voltearnos a ver.Eugenio Gutiérrez, © 2023
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Promesas desveladas

Fue eterno, fue genial como cantábamos por última vez, con toda la energía, toda el alma, estábamos perdidos, pero relucientes a encontrar el camino correcto, nos aventábamos hacia la pared, esperando abrazos, jurábamos terminar con nuestras quejas, pero lo único que se mantuvo fue tu tono de voz. No decido, si mi historia es de tristeza, amor, o desamor, ¿cuál será? Una variación de las tres juntas, todo sucedió al mismo tiempo. Mil sentimientos con solo una mirada. Derrame de felicidad, trataremos de brincar por todo el fin de semana, sonreír por un lustro, llorar lo suficiente para llenar una alberca, hablar mágicamente hasta que ganemos, hasta que recordemos que la felicidad siempre es algo que llega con tus tacones.
Liberamos experiencias fantásticas, jugamos con miradas, unas van lanzadas con furia, a veces las tuyas, a veces las mías. Odiamos oportunidades, amamos conformidad, nunca esperamos cambio.
Nunca vas a saber como me haces sentir, porque no tengo la valentía para decírtelo, no tengo la fuerza para soltarme, como el viento, ni para no contar el tiempo cuando aparecen los abrazos, ni para no tomar en cuenta el ruido ambiental cuando nos miramos.
Todo esta chingón, hasta cierto punto, hasta el punto que nos quejamos, hasta el punto de frustraciones escondidas en las arterias, de mentiras ocultas en las páginas de tu libro favorito.
El amor bueno es el que se encuentra en esquinas, en memorias olvidadas, en miradas con los ojos grandes. Trato de recrear memorias en mi mente, pero la única memoria que siempre se me presenta es tu despedida.
Esas fotos que nos hacen sentir todo, que nos hacen llenar la madera del piso con lágrimas frías, hielo. ¿Qué será de nuestras vidas? ¿Una gloria inalcanzable? ¿Unos momentos de felicidad, o escapes de ilusiones? ¿Jerarquías de amores perdidos?
Eugenio Gutiérrez, © 2023
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El amor, el odio, y los domingos

Acaso nuestros actos son menores a nuestros pensamientos y a nuestras dudas que nos hacen pensar en momentos de lágrimas, en bellezas, en recuerdos grandes, en ilusiones tropezadas.
Las oportunidades de ser felices no se presentan cada domingo, es raro cuando vemos las semanas por como son, es raro que disfrutemos los lunes, que amemos los miércoles. Es difícil gritar por el alivio de estar vivo, de tener por lo menos cuatro personas que te aman, tener a personas que no te permiten que tus lágrimas caigan en una sola prenda de ropa.
Ya ni reconocemos nuestras identidades cuando estamos molestos, cuando suena la alarma. Solo esperamos que sea cierta hora de los viernes para poder ahogarnos en nuestras experiencias que preferimos volver y volver a vivir, en vez de explicarte que el mundo me da tristeza, me causan lágrimas el odio reemplazado por el amor, las esperanzas escondidas detrás de las expectativas.
Todos vemos nuestros futuros, vemos lo que queremos ver, sabemos lo que queremos que pase, pero nunca nos imaginamos cómo vamos a ganarle al lunes, a la tristeza falsa del domingo. Los domingos son para ver qué es lo que peleamos, las sonrisas que en verdad si necesitamos ver, los abrazos que esperamos toda la semana.
Voltear a ver todos nuestros éxitos y aprender que somos grandes, que somos capaces de gloria y pasión, de determinación, de ganarle a la mente y sus pensamientos incorrectos. Nuestros ojos son capaces de obras de arte, de historias.
Eugenio Gutiérrez, © 2023
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Sonrisas Eternas

¿Qué pasa por tu mente? ¿Qué sientes cuando nos despedimos? ¿Piensas en mi pelo largo? ¿Piensas en lo que te digo? ¿ Y qué harías si todo lo que te escribo rima? ¿Si te das cuenta que eres tú, la que me hace sonreír, la que quiero sacar a bailar? Pero estás muy ocupada pensando en el que está a tú lado, y no piensas en el que está tratando de agarrarte la mano.
Imagina que el dolor pueda causar lágrimas, que el puesto de novio sea movible, que en las bodas todo se cuestione, imagina que solo por un beso deje de ser tu amigo.
Que las veredas de montaña no tengan fin, que tu mano esté fuera de mi alcance, te aseguro que mis abrazos son buenos..
Dicen los dichos que nada sale perfecto, pero saliste de tu casa lo más cerca posible, que mis sueños sean tan grandes que no me quepan en la cabeza, y que se me olviden tus sonrisas, para volver a vivirlas todos los días.
Que las asoleadas sean de estar juntos en la playa.
Creo que todo lo que sentimos lo sacamos de los sueños, lo que nuestra mente quiere que digamos, lo pone en nuestros sueños y lo terminamos expresando.
Estuviera extraordinario si nos sentamos en una banca de piedra, después de una fiesta, con una fuente en frente, que no digamos nada, que solo suspiremos en forma de queja a el universo, que no nos deja que nos amemos, lo sabes, me amas, y no me tienes que preguntar a mi, con una palabra ya te acompaño a Puerto Vallarta, en esa banca tu cabeza se empezó a recargar sobre mi hombro, una sonrisa se escapó de mi alma, y creo que de la tuya también.
¿Y si ser romántico fuera un trabajo?, ya sería millonario.
Todo el placer del mundo es lo que me presentas en la forma de treinta y dos dientes, durante tu sonrisa el mundo no se congela, sino, se hace más rápido, todos pasan alrededor de mi, y así me la paso trabado en el tiempo, perdido en tu sonrisa, porque soy el único que se fija en esa obra, el único que se queda parado por todas las estaciones del año, más dos inviernos, dos inviernos que sobreviví por tus abrazos.
Los espectáculos sensacionales pasan los jueves, pasan cuando podemos reír sin preocupaciones del trabajo. Te recomiendo que no uses maquillaje, le quita brillo a tus ojos.
Eugenio Gutiérrez, © 2023
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Latido de corazón descompuesto

Quizá el amor sea invisible, quizá la vida está llena de dolores más cabrones que el pasado, a lo mejor las arterias no sirven para nada.
Lloro más de lo que parece, tengo lloradas en silencio solo me quedo serio y lloro internamente, mi corazón empieza a temblar.
Todo tiene un pasado mejor
Los momentos más cabrones de adrenalina son cuando salgo de mi sonrisa y entro a una seriedad, ¿mi corazón late?. No puedo pensar diferente a lo que ya tengo grabado en la mente, para mi no existe el amor, existen ilusiones cortas, pero extendidas. Y las ilusiones empiezan con dos miradas en cambio de clases y terminan con lágrimas y abrazos de rompimientos, de finales.
No me siento seguro en ningún lado, no me puedo ver en el espejo, está cubierto de neblina, imagina que me abrazaras como me abraza mi perro, que la vida me tratara como campeón, “campeón”, que buena palabra, campeón de las sonrisas, campeón de tus sentimientos, campeón del fútbol, y de las advertencias que nos llegan después del chingazo.
Es mejor solo agarrarnos de la mano sin voltearnos a ver. De los pedos vienen las lágrimas y las despedidas, la vergüenza, la lastima, el extrañar, el perdón, el saludo lejano, la frase motivadora, el regalo devuelto, la sonrisa robada, los abrazos perdidos, los gritos de esperanza, los miércoles de carne asada, el abrazo grupal, el mensaje no mandado, el mensaje borrado, la queja, el desprecio, las explicaciones, los suspiros, las pedas, el volver a tocar, el volver a abrir los ojos, la desilusión, la maldición, la determinación a seguir peleando, el punto y seguido, el amor que guardamos, la serenata, el fa, el sol y el do, mi voz galluda, mi grito lloroso, tu sonrisa escondida.
La opción incorrecta es la correcta, siempre, siempre caí en tus trampas que juegan con mis sentimientos, como el infierno, como los ángeles vuelan, como la luz que refleja de tus labios.
Te acordaste que en tus mejores memorias estaba yo, estaba en el fondo de la imagen, pero lo más cerca a ti posible.
Eugenio Gutiérrez, © 2023
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Choques

De las sillas a los saludos, cada causa de nuestros problemas termina siendo nuestra solución, cada palabra soltada con emociones negativas se convierten en poemas y palabras que usas en tu diario. Devuelve todas las miradas malas, y multiplica los abrazos, ese momento en que tu cadera tocó la mía, me sentí alegre, me sentí con ganas de correr alrededor de todo el universo, me diste la sensación de cien lágrimas de felicidad.
Fuera de nuestras miradas, no hacemos contacto, nos miramos con sensaciones diferentes, cada vez es algo nuevo, nos leemos los ojos, me cuentas tu semana con solo una mirada. Aspiro tener esos momentos de tranquilidad, de paz, de esperanza continua en forma de dos ojos, y de la bella cara que los rodea.
Veíamos en frente de nosotros toda nuestra vida, veíamos nuestros futuros, pero más que nada, nos veíamos a nosotros mismos, no dependíamos del futuro ya escrito, dependíamos de nuestra felicidad. Veíamos todo cómo balacera externa, choques a lo lejos, veía bombas explotar por el reflejo de tus ojos.
Te miraba como si fuera la primera y última vez, tenía más ganas de hacer contacto con tu cadera de lo normal, era inevitable, te busqué y te busco por todas las esquinas de mi mente, a ver si te encuentro.
Nuestras grandes miradas, nuestras increíbles historias, tu risa, con mi mirada de asombro, y nuestras caderas chocando, me acercaba para oler a tu perfume, lentamente, para oler a nuestras memorias pasadas, las buenas.
Eugenio Gutiérrez, ® 2023
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Noches Brillantes II

Mi sueño repetido, mi sonrisa, la acomodada de pelo, el orden en que tus ojos se ilusionan por ver los míos. Tanto y tanto, tantas mentiras, amor no esperado, ilusiones repentinas.
Si las verdades fueran tan fáciles de contar…
Acomodados en el pasillo, estábamos juntos, paralelos, me mirabas tanto que te salía una sonrisa, movías tus pies. Lo interpretaba como si quisieras cambiar de tema, o que querías que me acercara un poco más.
¿Mujer perfecta? Yo solo cuento las historias que salen de tu boca, con un tono melódico, como una canción, intenta estar del otro lado de esa sonrisa.
Las conversaciones perfectas salen de pendejadas, nacen de chistes viejos, hablábamos de los abrazos, de los besos, de la encajada de manos, de la determinación de los dos de seguir buscando el amor perfecto, y solo uno de nosotros sabiendo que ese era el que teníamos enfrente de nosotros. Hablábamos de los días de lluvia, los meses de frío, se nos pasaba el tiempo como un cometa. Yo solo quería seguir hablando de cualquier pendejada, de el chisme del recreo, del plan que te invitaba que nunca ibas, de los mensajes que nunca me contestabas. A veces las dudas del amor se resuelven solas. Termino no sabiendo qué hacer, seguir esperando los comentarios de algo que la cagué, seguir esperando los abrazos de cumpleaños, y los mensajes de amor.
Nunca sabemos si las estrellas están dentro de nuestras almas. Reflejos y reflejos de nuestros días más solos, donde no nos hablábamos, donde los abrazos desaparecen, y las lágrimas se juntan, pero esos jueves de nostalgia, donde nos acordábamos de nuestros abrazos, esos momentos me salvan del abandono, del frío de los martes de insomnio.
Y qué más mal podría pasar, de qué te pudieras arrepentir, de nuestros pecados no hechos. Con lo que sueño es que tus abrazos duren más de lo normal, donde cerramos nuestros ojos, y nos decimos un porcentaje de lo que sentimos, unas dos palabras.
Eugenio Gutiérrez, ®2023
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Noches Brillantes

Fuera cierto la paz, la felicidad, el instante. Muchas veces pienso en nuestra noche, cuando todo se sentía correcto. Esa en la que nunca hablamos, lágrimas poéticas, sonrisas significativas, estrellas brillantes, suspiros de felicidad.
Parecía nuestro cumpleaños, el amor nos llenaba el fin de semana, nos miramos los domingos en la noche como si fuera jueves con asueto el viernes, estábamos a una distancia que no podíamos reconocer nuestras variaciones de suspiros, el suspiro lagrimoso.
Vi los ojos de ellas, de todas, mi pasión llenaba la luz de sus ojos, mi chaqueta causaba preocupación de moda, mi pelo transmitía sentimientos extraños. Sentíamos preocupación de parar de vernos.
Mis lentes tapaban las pocas lágrimas que escurrían sobre mi cachete izquierdo, dañaba la madera del suelo. Tenía ganas de estirar mis brazos y escogerte una estrella, la que más brillaba, la que más te haría feliz.
Inclinaste tu cabeza un poco a tu izquierda, te murmuraba lo que sentía, no me escuchaste, solo seguiste sonriendo. ¿Cómo debo expresar mis sentimientos? Con un abrazo largo, una mirada exagerada.
Cada vez que te veo pienso una cosa diferente, pienso en para quien te arreglaste tu pelo, para quien sonríes, quien te escribe a tu teléfono.
¿Qué tal si nos acompañamos?
¿Qué tal si bailamos una canción eterna?
Puede ser que las madrugadas sean para los locos, y los medios días para los débiles, y que los suspiros puedan mantener una emoción estable, que las nubes brillen, y que la luna explote al fondo de nuestro beso.
Fue así, fue triste, fue impresionante como los diciembres se van, uno por uno, los árboles no renacen, y tu mirada no cambia de color.
Ahí veía a todas, a todas las que les di mi pasión y mi alma, solo una me volteaba a ver, una con mirada brillosa, y con una sonrisa llena de flores, la que estaba vestida de felicidad, la que me sonreía de regreso, la única que no me daba la espalda, la que me prestaba su alma, y le regalaba mi corazón, la que seguía mis pasos, la que escuchaba mis historias, la que me ayudaba a lidiar mis problemas…que tenía con ella.
La única que me abrazaba, la tenía de frente, la tenía a mi lado, para nuestra navegación emocional.
La tenía de frente, a una distancia alcanzable.
Eugenio Gutiérrez, ®2023
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En conclusión

Regresamos y regresamos a los únicos cuatro abrazos, a las mentiras que no se mueven, a las sonrisas que no cambian. Pudiéramos ver el atardecer todos los días, pudiéramos aprender lo que nos deprime, pudiéramos llorar, y poner una cara expresando sentimientos que solo podemos entender cuando nos vemos llorar en el espejo. Acostado en la alfombra volteando hacia el techo de nuestro cuarto con música a todo volumen, con todas las luces del cuarto prendido, con la cara roja de tanto llorar, ahí es cuando nos acercamos a entendernos. Cuando tenemos la habilidad de voltear al cielo fresco, al horizonte infinito, a las montañas, a los montes, voltear a ver a los ojos. Los ojos te cuentan tanto, te dicen las emociones en cada instante, te dicen la cantidad de melancolía en cada día, vivo por esas miradas, y muero por esas lágrimas. Esos ojos, estando a medio metro de ti, los dos estando sentados, con la intención de reír, pero sabiendo que no podíamos sonreír, era un momento de paz, me contabas toda tu vida, todas tus lágrimas, me contabas todo con solo un movimiento de cejas. Se siente la voluntad de querer seguir amando, tus movimientos melódicos, se sienten tus brazos galácticos sobre mis hombros dañados.
Trato de separar influencias, pero debo de entender por qué te vas sin girar tu cintura. No puedo caerme en cámara lenta, desde un barranco, como una película, siento la fuerza de la tierra jalarme hacia el suelo, caigo de espaldas, mis lágrimas llegan al suelo cuatro segundos después de mi cuerpo, caigo con alivio. Con el alivio de que estás tú para agarrarme, tus brazos llenos de amor.
Y si sabemos de las alarmas, de despertarnos, de las épocas de enero de insomnio, a las 2:14 a.m. Al centro de nuestra felicidad, qué pasaría si aprendiéramos de nuestras victorias, y llorar de nuestras derrotas.
Detente, como los abrazos. Aliviate de los días nublados, de los lunes con lluvia donde no podemos pensar, donde nos forzamos a sonreír. Podemos llorar todas las tardes, desvelarnos todas las noches, levantarnos con sueño, pero necesitamos seguir poniendo alarma, seguir brincando a las caídas necesarias, gritarle a nuestros sentimientos de rencor.
Recorremos la mente tratando de buscar recuerdos de la infancia, los que no recordamos mucho, solo los olores, las sonrisas, el clima del día. Nos acordamos de una época cuando todo era más fácil, un camino más sencillo, menos lágrimas y más gozos.
Seguimos buscando esos gozos, escondidos en la otra cuadra, en otra persona, en la persona correcta que llevamos buscando todos nuestras noches.
A ver si el universo se resuelve enfrente de nosotros, a ver si por fin podemos vernos juntos en esos espejos, a ver si puedo sentir tu palma, a ver si cancelamos todos los días del año, que todos los días sean nuestros.
Eugenio Gutiérrez, ®2023
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Soy Eugenio Gutiérrez y mis ojos están llenos de historias.
