Martes de insomnio

Eugenio Gutiérrez


Esos momentos

Acaso te importo, acaso me quieres, quizá sales en mis sueños, y en mis pesadillas, a lo mejor tu pelo suelto hace que a mi boca le salgan curvas, pero tus abrazos me siguen chingando, me siguen regresando a tus brazos y me hacen olvidar nuestro repudio.

Creo que caminar contigo nunca es casualidad, por instinto te espero, por instinto me ilusionas, creo que te falta voltear a mi lado, que me veas a tu eterna izquierda. ¿Y si me cambias mi mirada, de ilusionado a engentado?

Que me rompas la garganta con tu actitud, que tu baile me haga bailar, que tus gritos me hagan llorar, y que mis lágrimas te hagan aullar, que lloremos mientras corremos.

Cuando paraste tu paso te acordaste de mi mirada y de lo que te he hecho, de mis sacrificios y de mis ruegos, te acordaste de lo que significas para mi, aunque no sientas lo que yo siento, sabes lo que significa ese abrazo, fue un abrazo hermoso, apretaste mis vértebras, olí la crema que te pusiste en el pelo, cerramos los ojos, pero luego me los abriste como nunca los he tenido en mi vida.

Puede que sea un romántico sin esperanza, y que ese abrazo no valga nada, pero le tengo fe a el apretón que me diste en la espalda, y a la mirada que me diste después, espero que signifique algo, que tus medios pasos hacia mis zapatos sean una ilusión, a lo mejor no me abrazaste, puede ser que solo me miraste, a lo mejor fue un sueño, pero creo que ese abrazo tuvo el poder de despertarme y dejarme despierto por quince meses al año.

No recuerdo la última vez que me abrazaste, no sé si es la primera vez, ya no sé que soy para ti, ya no se si te amo a ti, o amo tus brazos, y la atracción magnética que provocan en  mis hombros.

 Que me ames tanto que no se te acabe el amor, en algún lado en tus piernas encontré el por que de mañana, el por que sigo escuchando canciones románticas de los Beatles. 

Que soy un perdedor, que soy un pendejo, que no se hacer nada, pero bien que sigues leyendo esto, bien sigues llorando, bien sigues pensando en mi.

En los inviernos una inspiración diferente me llega, siempre me encuentro escuchando las mismas canciones y la misma línea se me queda en la cabeza y siempre la misma mujer.

Todo el amor del mundo está basado en un sentimiento que atora los suspiros, que extiende las sonrisas y que te hace brincar y cantar en la regadera.
En mi clavícula sentí cuando tu boca se abrió y empezaste a sonreír, no lo escondiste bien, como muchas cosas. Te diste cuenta de que olí tu pelo, sentiste el disgusto que tengo hacía la vida y sentiste mi amor en esos cuatro segundos, sentiste mi misericordia y mi pasión. Te pido que solo me abraces dos veces por día, que me sonreías cuando me veas feliz, y que llores conmigo cuando esté triste, y que nunca pares de abrazarme, que siempre veas mis ojos cuando te hable, que hagamos combinaciones de lágrimas y que gritemos en las calles por la ilusión del sentimiento eterno que tenemos al voltearnos a ver.

Eugenio Gutiérrez, © 2023



Deja un comentario

Sobre Mí

Soy Eugenio Gutiérrez y mis ojos están llenos de historias.

Newsletter