Martes de insomnio

Eugenio Gutiérrez


Vos y la ciudad

Dejo que sus pies caigan sobre mis tobillos, leo mis poemas dentro de mis cejas cuando veo su pelo moverse de un lado al otro, un huracán pasó, derrumbaron medio país y ni cuenta nos dimos, yo solo me enfoqué en la próxima sílaba que ibas a decir. 

Tengo intenciones de dedicarte parte de mi alma, tengo intenciones de regalarte un riñón, derrumbar el imperio persa para que voltees hacia atrás dos veces por lustro.

¿Cómo será abrazarla? ¿Cómo una supernova o como obtener una buena calificación en matemáticas? 

Seguiremos conversando de una manera educada, de usted, hablando sobre los estímulos románticos, sobre los tipos de abrazos, sobre lo que debería durar cada beso, sobre nuestro farol favorito de la ciudad, sobre nuestro árbol predilecto de la sierra, sobre la célula de nuestros ojos preferidos. 

Un mes de febrero, un lunes de asueto, una canción de Ed Maverick, una oportunidad, un parpadeo, una pausa cercana, una caricia, una línea improvisada, una fortuna poética, un futuro al alcance de cualquier chamaco,  un sueño de cumpleaños de cualquiera, amar a diario, besar sin pensar, abrazar mientras cierro los ojos, no dudar en agarrar la mano, decir las billones de letras que están atoradas dentro de mis pestañas, y no decirlas, sino gritarlas a un volumen que se escuchen como susurros, poemas que se les olvide rimar.

Parece ser domingo de octubre, que los lunes están para regalar y los viernes para dedicar. Camino sobre mi legado, con contraste gris, admiro la piscina de un extraño, veo nuestro futuro en esa agua, pasar eternos sábados admirando el cielo y abrazándonos dentro de la alberca, mientras el mundo se congela, mientras que una era de hielo invade nuestra mirada periférica. El mundo pasa tan lento cuando es domingo, y aún más lento cuando se nubla, tus intenciones se revelan cuando cantas oraciones. 

Será hoy un día para no hacer nada en lo absoluto, o será un día de victoria, de soberanía, un día para pelear por nuestros amores, por nuestros hermanos, por las cosas que nos causan sonreír, será un día para dudar algo ya escrito en piedra, o para quemar las expectativas de fortunas de nuestros fines de semana.

Eugenio Gutiérrez, © 2023



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Sobre Mí

Soy Eugenio Gutiérrez y mis ojos están llenos de historias.

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