Martes de insomnio

Eugenio Gutiérrez


Charly García en mi vuelo

Tres asientos a mi izquierda, en la décima fila, una réplica de Charly García, él roncando, con una camisa de botones con flamingos y hojas tropicales. Parece de otra línea de tiempo, de una donde no existen tantas noches largas y locas. Este Charly no fue artista, fue notario, maneja un Civic blanco del 2008, usa pantalones caqui de lunes a sábado y el domingo bermudas. Sueña con estar en el Campestre. Sueña conocer a su resignación.

Una línea de tiempo donde sus canciones sólo las deja en su mente. La mancha blanca de su bigote está ahí, la nariz de boludo, el acento de Baires. 

Mientras duerme escucho sus sueños: está cantando en Luna Park junto a un joven de pelo rizado que canta de los claveles y rosas que venden por Corrientes a ciertos precios.

Sus manos dañadas con artritis. Temblando como víctima de Parkinson’s. 

Tiene una panza cervecera, muchos domingos viendo el fútbol, se arrepiente de no tomar las clases de piano que su abuela le ofrecía.

Se siente un perdedor sabiendo que pudo haber sido un mito. No sabe que hizo el otro Charly, él solo se imagina un presente y un futuro diferente, donde rechaza ir a bodas para evitar preguntas incómodas de las tías de las cuales los nombres no se acuerda. 

Mientras escribo esto, sale una presencia del baño microscópico, Cerati tropezando en el pasillo del avión se cae encima de Charly, lo despierta y se quedan viendo como si fueran amigos desde la infancia. Él viendo el maquillaje exagerado de Cerati, hasta que llega el aeromozo con lentes cafés de abuelo, con el pelo negro, liso, desordenado, y con alta suciedad, regaña a los hombres por hacer desorden, y procede que gritar: dale, van aquí o en la parte de adelante.

Me quedo con la boca abierta, leyendas argentinas, mitos musicales. Cuando aterrizamos veo a una presencia que me ayuda a bajar mi maleta del compartimiento de arriba. Un pibe con lentes para cubrir sus acciones del día anterior. Me quedo en el asiento mientras él baja mi maleta, terminó de bajarla hace 20 segundos, se me queda viendo, me apunta con las manos indicándome que avance, y me dice: dale loco, ¿te gusta estar al lado del camino? Avanzá. Lentamente camino mientras que dice, tiráte un cable a tierra loco.

Al salir del  avión el piloto se despide diciéndome: No queda más que viento. Se llamaba Luis. Ese Luis, el de un apellido italiano.

¿Cómo pude presenciar tanto? ¿Será que tenía fiebre? ¿O me urgen otros anteojos? ¿O es que solo escucho cierta música?

Eugenio Gutiérrez, © 2023



Una respuesta a «Charly García en mi vuelo»

  1. Avatar de Candor Gutierrez
    Candor Gutierrez

    Hola Euge como estas, me gustó mucho y totalmente otro tema muy diferente a todas las demás.Saludos. CGG.

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Sobre Mí

Soy Eugenio Gutiérrez y mis ojos están llenos de historias.

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