
Me acuerdo de todo como si fuera pasando al mismo tiempo, una epifanía de memorias, de memorias grandiosas, de chistes eternos, de sonrisas contagiosas, de recreos inolvidables.
Cada persona me afectó de cierta manera, cada par de ojos me llenaba la mente de historias. Lo difícil de entender es que se acabará, se terminará esta etapa grande de nuestras vidas. Cada quien se va a ir por su propio camino, van a buscar sus propios bulevares que les ilumine el paso para encontrar sus causainsomnio.
Recorrer las rutas de siempre, sufrir los lunes juntos, y disfrutar la gloria de la última clase del viernes. Jugar fútbol en el recreo, sudar sin preocupación, jugar a meter un balón entre tres postes. Poder gozar cada momento del calor de los miércoles, de quejarnos de los uniformes, de esperar que la clase de química nunca llegara.
Me acuerdo de todas las veces que se descomponía el clima, estar juntos sufriendo sin saber que era una de las mejores épocas de nuestras vidas. Enfurecerse por la tarea, odiar tanto un cuaderno.
Pero el sol no brilla todo el día, debemos partir, avanzar, que nuestras memorias nos sirvan para llorar, y de vez en cuando voltear a nuestro pasado para ver los años que tuvimos juntos, y saber que siempre vamos a poder acordarnos de cuando reíamos con la maestra.
Espero que podamos chocar en el futuro, y acordarnos de todo lo lejano, contar historias de tarde en la noche, contar lo que hemos hecho, contar lo que te está causando el sueño los miércoles.
Eugenio Gutiérrez, © 2023

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