
Caigo sirviente de tus muslos, operador de tu mejilla izquierda. El silencio me grita tu nombre.
Paso caminando por un pasillo y veo cejas que me pueden cambiar la vida, talones punzo cortantes. Veo la música de Calamaro justo cuando entras y sales de mis retinas.
Salí accidentalmente del refugio de mis rodillas para encontrar a mi futuro con su mano que olía a hotel fino.
Siento ojos sobre mi cuello, ojos de diamantes alterando mi comportamiento, terremotos moviéndome hacia tus fémures.
Que de todos los futuros uno incluya romanticismo eterno, desveladas sin querer, que nuestros amaneceres sean vernos a los ojos, que un futuro incluya poesía, que todas lo tengan. Que en un futuro le guste Fito Páez, ir a el monte, que le guste Back to the future, que le guste los abrazos sin cronómetro, que viva por los viernes calmados. Que en un futuro le guste mis palabras.
Espero que en un futuro pueda dormir sonriendo, y despertar con la sonrisa de ella. Que podamos arreglar el universo, espero vivir en un futuro que la pueda encontrar.
Que nos quedemos todos los martes hablando y escribiendo, abrazando y mirando, que veamos todas las células de nuestros ojos, esos que me matan. Que le des alegría a mi corazón. Que dentro de vivir tanto se nos olvide que mañana será lunes, pero a la vez recordemos que estamos un poco más cerca a la segunda luna de la semana.
Espero poder vivir en un futuro en que se le olvide dormir los martes.
Eugenio Gutiérrez, © 2023

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